El sábado día 12 me acerqué a la Casa de Torre-Isabel para visitar, el día de su clausura, la exposición del pintor motrileño Miguel Chinchilla, tras el anuncio de la concejalía de cultura de la ampliación de la misma hasta dicho día. Sin embargo, cuando llegué, me quedé sorprendido al ver que había gente trajeada en la puerta ¡Se estaba celebrando una boda!. Me quedé sin ver la exposición (se clausuró sin aviso el día anterior) y puede que la ciudad también se quedara con una mala imagen, en el caso de que hubieran asistido personas de fuera.
No me opongo a que se celebren bodas en dicha casa (aunque no se qué le ve la gente de especial) pero ante todo es un museo, y como tal han de respetarse las fechas y horarios de las exposiciones que alberga. Mal lo llevamos en el turismo si no se cuidan los detalles más básicos (mención aparte a los parques y jardines) fruto de una concejalía que se jacta de haber traido a unos grupos para adolescentes para celebrar un festivalillo mientras se continúa con el derribo de casas, que si bien no son palacios señoriales, guardan una estética que es la que debería tener el centro de Motril (me refiero al edificio situado enfrente de Radiovisión)
No me opongo a que se celebren bodas en dicha casa (aunque no se qué le ve la gente de especial) pero ante todo es un museo, y como tal han de respetarse las fechas y horarios de las exposiciones que alberga. Mal lo llevamos en el turismo si no se cuidan los detalles más básicos (mención aparte a los parques y jardines) fruto de una concejalía que se jacta de haber traido a unos grupos para adolescentes para celebrar un festivalillo mientras se continúa con el derribo de casas, que si bien no son palacios señoriales, guardan una estética que es la que debería tener el centro de Motril (me refiero al edificio situado enfrente de Radiovisión)